Irse al extranjero a trabajar, ¿éxito o fracaso?

Marta, autora de psicoviajera.com, nos cuenta cómo vencer los miedos y evitar los pensamientos negativos en el extranjero

Irse al extranjero

El dar el paso de irse al extranjero muchas veces no es fácil y son muchos los miedos y dudas que pueden surgir. Y como sé que no vas a ir a una psicólogo para que te ayude a dar el paso, te lo traigo yo aquí, para que te despeje todas tus dudas gratis 🙂

Marta Hernández es una psicóloga con muchos años de experiencia, sobre todo en centros penitenciarios, donde ha estado trabajando más de 9 años. Consciente de que hay muchas mujeres que como ella en su día, necesitan un cambio y no saben por dónde empezar, creó psicoviajera.com, un blog donde habla de sus viajes y da consejos de autoayuda para mejorar nuestro estado mental. 

Hoy nos regala este magnífico artículo, donde explica como nadie, los miedos que surgen antes de ir al extranjero e incluso estando allí, lejos de tu tierra. Y no solo eso también nos explica las técnicas para superar esos miedos y lograr todo lo que te propongas.

Este artículo es toda una sesión de psicología gratis, que sin duda, ayudará a muchos de los lectores de este blog.

Sin más, ¡os dejo con Marta!

Irse al extranjero a trabajar, ¿éxito o fracaso? Pues, aunque no te lo creas, tú tienes la clave del éxito.

No es la primera vez en la historia en que muchas personas se tienen que ir a trabajar al extranjero. En otros tiempos no tan lejanos, en España muchos tuvieron que emigrar para irse a ganar el pan a otros países por obligación.

En la actualidad, irse al extranjero a trabajar, es una opción que muchas personas eligen de manera libre. Aunque las motivaciones son diversas, la finalidad siempre es la misma, mejorar su calidad de vida.

Algunos lo hacen para desarrollar la profesión que estudiaron porque en su país no encuentran salida. Otros para mejorar el idioma del país al que van, a la vez que trabajan. Hay quien simplemente quiere vivir una etapa de su vida en otro lugar, donde hay otra cultura, hábitos, clima…

Sea por el motivo que sea, todos ellos se van de sus hogares para mejorar sus vidas.

Porque, aunque sea por propia elección, no es nada fácil abandonar tu hogar, a tus seres más queridos, tus costumbres, y, a fin de cuentas, tu zona de confort.  Si deciden asumir esta perdida, es para ganar en otros aspectos.

Todo aquel que se va a trabajar al extranjero, tiene una meta en su cabeza. Un propósito que quiere cumplir. Toda una serie de objetivos que alcanzar. Y quiere triunfar. En sus expectativas no entra el fracaso. No es algo que se pueda permitir.

¿Pero de qué depende que se tenga éxito o fracaso cuando uno se va a vivir al extranjero? Pues como ya te he dicho, de uno mismo.

Irse a trabajar al extranjero, no es una decisión fácil de tomar. No todo el mundo es capaz de abandonar su hogar y emprender una aventura de este calibre. Hay que ser una persona decidida, atrevida, valiente, emprendedora, independiente y que quiere prosperar.

Pero aun teniendo estas características de personalidad, cualquier persona que decide emprender una aventura así en su vida, pasa por momentos de dudas y miedos.

Miedo antes de partir, miedo aun cuando ya está trabajando en el extranjero, miedo por fracasar en su intento de mejorar su vida. Y es que todos somos de carne y hueso, y el miedo es una emoción innata del ser humano.

Es normal que, aunque la persona tenga muy claro que lo que quiere en esos momentos de su vida es marcharse a trabajar lejos de su casa, el miedo le invada por momentos.

Y es que el miedo está en todos los organismos vivos y es uno de los mecanismos más importantes de protección, adaptación y ayuda en el hombre y los animales. Es útil para nuestra supervivencia, porque activa y moviliza a nuestro organismo para enfrentarse al peligro o para evitarlo.

Teniendo esto en cuenta, es normal que ante una situación desconocida, en la cual no sabes exactamente que te vas a encontrar, como irte a trabajar al extranjero, te asalte la emoción de miedo.

Miedo a no conseguir los objetivos propuestos, miedo a no adaptarse al nuevo entorno, miedo a lo desconocido, a la soledad, al fracaso…

Pero en realidad, ¿porque se produce este miedo?

El miedo tiene un componente cognitivo, que se refiere a nuestros pensamientos e imaginación. Gran parte de las acciones que llevamos a cabo en nuestra vida cotidiana se ven condicionadas por nuestros pensamientos acerca de aquellas cosas que queremos realizar. Muchas veces hacemos o dejamos de hacer cosas por los pensamientos que tenemos acerca de ellas.

Hay muchas personas que no se atreven ir a vivir al extranjero porque piensan que es una locura, que no serán capaces de vivir lejos de casa en un país extraño, que no se defenderán con el idioma…

Al contrario, todo aquel que se ha ido a vivir al extranjero, lo ha hecho porque ha pensado que era una buena idea, que podría mejorar su currículum, que le serviría para aprender un idioma… es decir, que podría sacar un beneficio de la experiencia.

En definitiva, nuestros pensamientos son los que nos llevan a actuar de una manera o de otra, y sentir unas emociones u otras.

¿Y quién controla estos pensamientos?  Aunque parezca que estos nos bombardean sin ton ni son, somos nosotros quienes tenemos la capacidad de controlarlos.

Solo si somos capaces de controlar nuestros pensamientos, podremos afrontar la emoción que vaya ligada a ellos y actuaremos de manera que nos beneficie.

Si yo quiero viajar al extranjero, pero empiezan a surgirme pensamientos como estos: “no voy a conseguir mi objetivo”, “me sentiré solo”, “no voy a ser capaz de adaptarme”, “voy a fracasar”, “no voy a aprender el idioma”. Y un sinfín de pensamientos negativos de este tipo, lo único que voy a conseguir es que me invada el miedo y al final, dudaré si me tengo que ir o no.

Todos estos pensamientos negativos que aparecen en nuestra cabeza y que nos los creemos como verdades absolutas, son creencias limitantes. Les hacemos caso sin ni siquiera cuestionarlas y nos acaban condicionando totalmente. Por eso las llamamos limitantes, porque nos impiden hacer lo que en realidad queremos. Nos sabotean. Son nuestro peor enemigo.

Pero nosotros somo capaces de ser más fuerte que ellos. Podemos ser consciente de cuando aparecen en nuestra mente y cambiarlos por otros de positivos, que motivaran y llevaran al éxito.

Sin embargo, si no soy capaz de controlar este tipo de pensamientos y cambiarlos por otros de positivos, al final renunciaré a mi idea de irme a trabajar al extranjero, con lo que sentiré que soy una fracasada.

Me quedaré con las ganas de vivir una gran experiencia de vida que me puede aportar muchísimas cosas positivas. Me lamentaré toda mi vida de no haber luchado por cumplir mis metas y podré añadir un fracaso a mi lista.

Porque esto hará mella en mí. Para los restos me quedará el pensamiento de que no fui capaz de irme a trabajar al extranjero cuando en realidad era lo que quería, y mi autoestima se verá también afectada.

Irme a trabajar al extranjero se habrá convertido en un fracaso en mi vida, sin ni siquiera haberlo intentado.

De la misma manera, si ya estoy trabajando en el extranjero y me bombardean pensamientos negativos del mismo tipo. Esto va a minar mi actitud y motivación, por lo que seguramente no desempeñare de igual manera mi trabajo. Ni saldré a la calle con las ganas de conocer gente ni de aprender su idioma. Me sentiré frustrada, triste y desmotivada. Esto potenciará todavía más mis pensamientos negativos, y al final, se cumplirán mis predicciones.

Esto es a lo que se le llama la Profecía autocumplida o el Efecto Pigmalión. Son todos aquellos pensamientos predictivos que las personas tenemos y que se convierten en creencias que se acaban cumpliendo.

Por lo tanto, ¿de qué depende que irse a trabajar al extranjero sea un éxito o un fracaso? En parte va a depender de nosotros mismos, y de nuestros pensamientos.

Si creemos que vamos a fracasar en nuestro intento de trabajar en el extranjero, seguramente nuestro comportamiento se ira modificando para que esto termine pasando. Esta creencia irá condicionando nuestras respuestas y nuestra manera de leer la realidad.

Por ejemplo, si yo pienso que no voy a ser capaz de aprender las funciones de mi nuevo puesto de trabajo. Cuando esté desarrollando mis tareas, me sentiré insegura y dudaré de lo que tengo que hacer. Esto hará que sea más fácil que me equivoque, que no sea tan eficaz ni productiva. A su vez, cada vez me sentiré más frustrada y mis pensamientos se verán más fortalecidos. Y a la larga, realmente no seré capaz de realizar bien mis funciones por lo que seguramente me despedirán, cumpliéndose así mis presagios y sucumbiendo al fracaso.

Pero igual que la profecía autocumplida se cumple con los pensamientos negativos, también lo hace con los pensamientos positivos.

Por lo tanto, cada vez que aparezcan pensamientos negativos, no hay que dejarse llevar por ellos. Nosotros tenemos el control de nuestros pensamientos, y la capacidad de cambiarlos por otros de positivos, que nos refuercen y propulsen al éxito.

Cada vez que te aparezca un pensamiento negativo, primero de todo tienes que ser capaz de identificarlo. Ser consciente de cuando aparecen es la clave.

Una vez que ya han aparecido, no tienes que entrar en su juego. Tienes que parar el bucle.

Por ejemplo, si de repente te aparece el pensamiento: “no voy a ser capaz de hacer mi trabajo bien” en seguida tienes que identificarlo y no dejar que aparezca la cascada de pensamientos negativos que viene a posteriori.

Como por ejemplo: “seguro que me equivoco”, “mi jefe me echará bronca”, “se van a pensar que soy tonta”, “la voy a cagar”, “mis compañeros se reirán de mi”, “no me voy a entender por el idioma”, “al final me tendré que volver para casa”…

No tienes que entrar en este bucle de pensamientos, porque crearás una profecía que se acabará cumpliendo.

Al primer pensamiento negativo que aparezca, tienes que ser capaz de pararlo. No te puedes dejar llevar por él.

¿Y cómo, te preguntarás? Te voy a enseñar una técnica muy sencilla para que seas capaz de controlar tus pensamientos negativos y seas tú el que controla tu mente.

PARADA DE PENSAMIENTO

Es una técnica psicológica que se utiliza para controlar los pensamientos negativos. Es fácil, práctica y eficaz. Consta de 6 sencillos pasos:

  1. Detectar el pensamiento cuando aparece. Ser consciente cuando de repente se te pasa por la mente un pensamiento del tipo: “no lo voy a conseguir”
  2. Decirlo en voz alta dos veces. Si no estás en un entorno solo, dilo en voz bajita para que nadie te escuche. ¡No quiero que piensen que estás loco!
  3. Ahora tienes que decirte a ti mismo una orden para parar el pensamiento a través de una expresión tajante como ¡basta!, ¡para!, ¡no! o visualizar una imagen contundente como un círculo rojo, una señal de stop… o ambas a la vez. Esto lo dejo a tu elección. Prueba que te va mejor.
  4. A continuación, debes de hacer un ejercicio distractor que impida que te vuelvan a surgir los pensamientos negativos. Puedes cantar una canción, contar mentalmente, repetir una palabra o repetir una frase del tipo: Si, voy a poder controlar sin problemas la situación.
  5. Ha llegado el momento de respirar hondo y relajarte.
  6. Y por último y muy importante, generar toda una serie de pensamientos positivos que te lleven a la acción y te den fuerza para conseguir tus objetivos.

Hay que desarrollar una profecía autocumplida que te lleve al éxito y ya te he dicho que la clave está en tus pensamientos.

Repítete a ti mismo pensamientos del tipo: “yo lo voy a conseguir” “adelante, lo voy hacer bien”, “puedo con esto y con más”, “no me voy a dejar dominar por el miedo”, “lo voy a superar”, “puedo hacerlo, lo estoy haciendo”, “voy a triunfar”, “voy a conseguir mi sueño”, “nada me lo va a impedir”, “todo irá bien”, “otros ya lo han conseguido”, “estoy haciendo bien mi trabajo”, “nada va a fallar”.

Cada vez que aparezca algún pensamiento negativo que quiere sabotearte, practica esta técnica.

Ya has visto que los pasos son sencillos. Solo depende de ti. De que seas capaz de aplicarlos y no te dejes sucumbir por los pensamientos negativos y arrastrar por el miedo.

Pruébalo tú mismo. Verás que, al repetirte los pensamientos positivos, te da un gran subidón de energía. Tu actitud va a cambiar y vas a pasar a la acción. Nada te va a parar.

Piensa que tú puedes. Si has llegado hasta donde estas es porque vales. Eres una persona con muchas habilidades y capacidades que tienes que aprovechar. No dejes que el miedo te paralice.

“CADA NUEVO AMANECER QUE QUERAMOS CONQUISTAR, VENDRÁ ACOMPAÑADO DE UN GRAN DESAFIO. LA GLORIA ESTA RESERVADA SOLO PARA AQUELLOS QUE SOPORTAN LAS EMBESTIDAS DEL VIENTO DURANTE LA TORMENTA. PRONTO VOLVERÁN A VER EL SOL, Y SERÁ EL SOL MAS GRANDE Y BRILLANTE QUE JAMAS HAYAN VISTO”

LAIN GARCIA.

Irse a trabajar al extranjero es una decisión de personas emprendedoras y valientes, y vas a triunfar. Seguro que el camino no es fácil, pero si crees que eres capaz, lo conseguirás.

El éxito o el fracaso dependen de ti. Tienes todo un potencial a tu alcance para aprovechar. No lo desperdicies. Tú eres el único que puede impedir que tus deseos se cumplan. Tus dudas, tus preocupaciones y tu falta de fe en ti, es lo que impedirá que llegues al éxito.

Siempre que intentas cambiar algo de tu vida, tu mente se inventa mil excusas para que no lo hagas. No escuches a tu mente, tú tienes el control.

El éxito o el fracaso al irse a trabajar al extranjero dependen de ti. Por lo tanto, no digas no puedo y pregúntate cómo puedo hacerlo. Tú tienes la respuesta. El futuro no lo determina lo que te ocurre, si no como tu reaccionas ante lo que te sucede, es lo que determina como vas a terminar.

Todos los pensamientos negativos que empiezan por “y si…” son excusas y se fundamentan en el miedo. No te dejes controlar por ellos.

Marca la diferencia en tu vida y haz que tu vida cuente. Tú puedes conseguir todo lo que te propongas. Eres capaz de eso y más. Y algún día cuando mires atrás, te sentirás satisfecho por todo lo que hiciste.

¿Ya tienes claro que irte a trabajar al extranjero será un éxito si tú quieres?

Si te ha gustado este artículo, no olvides darle a me gusta, a la página de Facebook de psicoviajera.com 🙂

Deja un comentario