Diario de Kinoxford – Capítulo 2.
22/04/2016.
Aterrizo en Londres y en la misma terminal del aeropuerto me monto en el bus que me dejará en la estación de autobuses de Oxford en dos horas.
Voy camino al hostal con las dos maletas a cuestas agradeciendo que la distancia no supere los 10 minutos andando y al llegar a la habitación me llevo la agradable sorpresa de que la limpieza es la nota predominante y que tan sólo somos 5 en la habitación.
Una vez instalado descubro agradecido que el WiFi del hostel es gratuito y funciona muy bien, además de que tienen colgado en el tablón un diario de la vida social, laboral y cultural de la ciudad llamado Daily Info. De ahí obtengo números de habitaciones para alquilar en casas compartidas, ofertas de trabajo y una agenda completa de lo que ofrece la ciudad.
Empiezo la ronda de llamadas a las habitaciones y compruebo con pavor que de inglés medio nada de nada, lo que nos enseñaron en colegio e instituto en España es nivel bajo cutre rozando el espanto y no logro entender lo que me dicen.
Otros me cuelgan al escucharme hablar y dejo algunos mensajes en contestador al no responder a mi llamada.
De pronto suena mi móvil y un señor me dice que ha escuchado mi mensaje, que le gusta mi voz y que mañana me enseña dos habitaciones, ¿le sentará mal saber que no soy homosexual?
Al día siguiente me recoge un hombre apuesto y elegante conduciendo un flamante mercedes nuevo, me informa que tiene 20 casas y que prefiere tener una habitación vacía a meter un idiota que le reviente la convivencia, que se deja llevar por el corazón y que es complicado encontrar habitación porque la ciudad está protegida y apenas se conceden permisos para construir viviendas nuevas.
Han tardado 10 años en conceder una licencia para construir un centro comercial, ya que Oxford era la única ciudad inglesa sin centro comercial.
Me comenta que unos españoles estuvieron seis semanas en el hostel buscando piso y que he tenido suerte porque no le transmití desesperación en mi mensaje y que eso le gustó.
Después de ver las dos habitaciones elijo una de ellas y quedamos para el día siguiente para firmar el contrato, aprovecho para recorrer la coqueta, elegante, limpia, cívica, pequeña, accesible y monumental ciudad llena de bicis con sus carriles correspondientes y sus impolutos parques y jardines.

Una vez instalado comienzo a moverme buscando trabajo como en España. Durante cuatro días no he parado de presentar mi CV en mano a los gerentes de cafés y restaurantes, aplicar por internet registrándome en diversas páginas de empleo y he visitado las tres principales agencias de empleo llamadas “recruitment agencies”.
Después de las entrevistas vienen los trainings que son unas prácticas de dos horas no remuneradas, al finalizar el training te dan de comer y son tus propios compañeros los que deciden si consigues el trabajo, más por tu actitud que por tus habilidades o conocimientos. De esta forma se aseguran que pruebes para que no dejes el trabajo en una semana.
En una de estas agencias me han ofrecido trabajar cinco horas en el campo de fútbol del Oxford United que es el equipo de la ciudad, el estadio se llama Kassam Stadium, por lo que ya puedo decir, aunque sea algo temporal y de algunas horas, ¡que ya tengo trabajo en Oxford!
Os dejo un audio, creado en un principio para mis familiares y amigos, pero que ahora también comparto con vosotros, en donde comento como voy con las entrevistas.
Y a todo eso que os cuento en el audio se une que he pasado una entrevista que tenía para una empresa de catering, el día 20 de marzo hago el training en el Blenheim Palace.
Hasta ahora es el trabajo que más me atrae de todas las ofertas que me han ido llegando.
Puedes visitar mi blog KinoCuevas.wordpress.com y el programa de radio que hacía mientras vivía en Málaga, La Hora de Málaga.


